La inmigración española en Brasil en el siglo XX. Vídeo 3/5
Creado el : febrero 7, 2010
Incluido en las categorías : Documentales, TV y Radio, Video
Dentro de la historia de la formación étnica y cultural del pueblo brasileño existe un grupo nacional que ha sido y es, en la mayoría de los casos, omitido o tratado de forma sucinta o superficial por la mayor parte de los estudiosos de este tema. Se trata de los españoles que participaron en el poblamiento de algunas zonas del Brasil Colonial (especialmente del Sur) pero sobre todo a los cerca de tres cuartos de millón de españoles que entraron en el país sudamericano desde finales del siglo XIX hasta los años setenta del siglo XX.
Mientras que grupos étnicos como italianos, alemanes, japoneses, árabes o eslavos, fueron objeto de numerosos y amplios estudios, sin olvidar a los portugueses (cuya proximidad cultural les permitió fundirse rápidamente en el ámbito brasileño), no hay noticias de que el colectivo hispano-brasileño haya sido tratado con el mismo interés.
Se calcula que desde la independencia hasta nuestros días, unos 750 mil españoles han entrado en Brasil. Esta cifra representa entre un 12,5% y un 14% del total de extranjeros entrados en Brasil desde su independencia y sitúa a los españoles en el tercer grupo étnico de origen inmigrante más numeroso detrás de portugueses e italianos. Después de los españoles aparecen alemanes y japoneses y a más distancia, polacos, rusos, siro-libaneses, etc.
El colectivo de inmigrantes de origen español estaba entre los que tenían un mayor índice de radicación siendo superado por los japoneses pero por encima de nacionalidades tan importantes como la portuguesa, italiana o alemana. Esto puede ser debido al gran número de familias enteras que viajaban con pasaje subvencionado por el gobierno brasileño y que lo dejaban todo en su España natal para trasladarse a vivir a las plantaciones de café del estado de São Paulo.
La mayor parte de los españoles entraron en Brasil entre 1880 y 1930, siendo el periodo de máxima afluencia el situado entre los años 1905 y 1919, llegando incluso a superar a la entrada de italianos.
La principal zona de destino de los españoles está claro que fue el estado de São Paulo, aunque las cifras porcentuales de su importancia varían según las fuentes entre un 66% y un 78%. El segundo contingente más importante se instaló en el Estado de Rio de Janeiro, mientras que otros estados como Minas Gerais, Rio Grande do Sul, Paraná, Mato Grosso, Pará y Bahía recibieron grupos menores.
Por lo que se refiere a la procedencia de los inmigrantes por regiones españolas y a pesar de la falta casi absoluta de datos, parece ser que la participación gallega fue muy elevada, hasta el punto de que se llegó a utilizar la palabra galego como sinónimo de español. No obstante, parece que la mayoría de las familias de origen campesino que se trasladaron a las plantaciones de café de São Paulo no procedían de Galicia si no de Andalucía, por lo cual la supremacía gallega en la inmigración a Brasil queda en entredicho a favor de los Andaluces.
Quizás esta percepción de la influencia gallega se debe a que estos se dirigieron en su mayoría a las ciudades y allí pudieron escalar más rápidamente en la escalera social del Brasil urbano que se estaba gestando; mientras que los andaluces se dirigieron a las zonas rurales como empleados en situación de casi-esclavitud y solo más adelante cuando abandonaron las plantaciones y se convirtieron en pequeños propietarios o emigraron a las ciudades pudieron empezar a escalar socialmente.
La población brasileña con algún tipo de ascendencia española asciende en la actualidad a unos 15 millones [1] de personas y representa la tercera comunidad de origen europeo mayor del país, tan solo detrás de portugueses e italianos y por delante de los alemanes.
Esta población, debido a las peculiaridades del grupo inmigrante español y del contexto social y económico en el cual entró en Brasil, no alcanzó rápidamente el éxito económico y social de otros grupos inmigrantes tales como italianos, alemanes o japoneses, pero consiguió integrarse en su nueva patria con una rapidez solo comparable a la de los portugueses.
La rápida aculturación y los pocos rastros de la presencia del colectivo de origen español tal vez se explique por la proximidad cultural, el aportuguesamiento de los apellidos o el resaltado de otros orígenes con mayor reconocimiento social (alemanes, italianos, portugueses…) pero sobre todo por el carácter envolvente de la cultura brasileña, lo que demuestra su fuerza y vitalidad. Es una pena constatar que existan tan pocos estudios en España sobre la inmigración española en Brasil, hecho que debería cambiar lo antes posible ya que entre Brasil y España hay más cosas en común de lo que ellas mismas imaginan.


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